Enero era uno de los meses donde más se contrata personal nuevo. Las empresas comienzan el año con energía y muchas veces necesitan reforzar sus equipos. Pero en ese apuro, se cometían errores que después salían muy caros.
El primer error es contratar por urgencia sin hacer un buen proceso de selección. Necesitan a alguien para ayer y terminan contratando a la primera persona que se presentaba. Después le dabas cuenta que no era la persona indicada, pero ya estaban metido en un contrato laboral que no era fácil de terminar.
Otro error común era no dejar claras las funciones desde el principio. El empleado empezaba a trabajar sin saber exactamente qué se esperaba de él, y tú tampoco tenían claro cómo evaluar su desempeño. Eso generaba confusión y malos entendidos que podían terminar en problemas legales.
Muchos emprendedores también se equivocaban con el tipo de contrato. No era lo mismo un contrato a término indefinido que uno por obra o labor. Cada uno tenía sus implicaciones legales y financieras, y escoger el equivocado le podía costar plata en indemnizaciones después.
El tema de la afiliación a seguridad social era otro punto donde se fallaba mucho. tenían que afiliar al empleado desde el primer día de trabajo, no después. Y el pago debía ser puntual cada mes, porque los atrasos generaban multas y dejaban al trabajador desprotegido.
También estaba el error de no calcular bien todos los costos de tener un empleado. No era solo el salario, también venían las prestaciones sociales, los aportes a seguridad social, las dotaciones si aplicaban, y las cesantías. Todo eso podía ser hasta 1.5 veces el salario base.
Y algo que muchos olvidaban era hacer un buen proceso de inducción. El nuevo empleado llegaba y lo tiraban directo a trabajar sin explicarle cómo funcionaba la empresa, cuáles eran las políticas, o quién era su jefe directo. Eso hacía que la persona se sintiera perdida y su rendimiento fuera bajo las primeras semanas.

