Nos encontramos en un mundo donde se valora cada minuto con el que contamos y eso nos exige ser altamente productivos, mejorando nuestra calidad, optimizando el uso de nuestros recursos y estrategias para obtener el máximo de producción con la mayor rentabilidad, esto no solo en nuestras empresas sino en nuestra vida.
Es en este momento es cuando debemos aprender de la cultura japonesa que para ser productivo se debe alcanzar el máximo potencial en cada jornada de trabajo; pero esto debe ir de la mano de la calidad porque no conseguimos producir mucho si el producto, si el resultado no satisface las necesidades del público a quien va dirigido.
Para poder entender su forma de ser debemos remontarnos a su estilo de vida, tradiciones, o una filosofía que nos puede resultar extraña a las personas de otras culturas. Ellos también poseen una visión particular de los negocios, de la empresa y de los propios trabajadores. Para los japoneses es prioritario aportar calidad a todo lo que lleva su sello ya sea en su estilo de vida, investigaciones o artículos de cualquier índole.
Al hablar de las técnicas o filosofías de vida o trabajo típicas de Japón debemos entender qué es y la podemos definir como: un conjunto de principios que compone una perspectiva por la que se guía la actividad laboral, el funcionamiento de una empresa o la participación individual de cada empleado.
Y ¿Cuándo inició todo esto?
Esto inició después de la Segunda Guerra Mundial, de la cultura de la calidad japonesa, de la baja calidad de sus productos a nivel mundial y de la influencia del pensamiento de W. Edwards Deming, un profesor de la Universidad de Columbia que se destacaba por su manejo y trabajos en el tema de control estadístico de calidad, desarrollado por Walter A. Shewhart.
Para Deming el logro de la satisfacción de los clientes es necesario constancia de propósito y el liderazgo de trabajo en equipo en todos los niveles de la organización. Es así como capacitó a la nueva generación de ingenieros, incentivándolos y guiándolos a trabajar bajo el “Sistema Integral de Calidad”, aplicando los conceptos de “Aseguramiento de la Calidad y prevención”, permitiendo mejorar la calidad de sus productos, su productividad y creando de esta manera la buena reputación japonesa en este ámbito.
Para lograr la mejora de la calidad, competitividad y productividad en las organizaciones japonesas, se debe partir de la constancia, dedicación, organización y disciplina para el logro de sus metas. Características que son fundamentales en sus directivos, gerentes y trabajadores.

